
La primera visión que contempla el visitante al acercarse a la Aljafería corresponde a la restauración efectuada por Francisco Iñiguez en la fachada principal, este, siguiendo, como ya se ha comentado en la página anterior, el modelo de los palacios omeyas del desierto sirio construidos en el siglo VIII, sin descartar la influencia que en su trazado pudiera haber tenido el recinto amurallado romano de Caesaraugusta que estaba reforzado por cubos de planta ultrasemicircular y alzado de diámetro descendente, similares a los que presenta la Aljafería.
PATIO DE SANTA ISABEL







Se trata del espacio abierto y ajardinado que unificaba todo el palacio taifal. A él vertían los pórticos norte y sur, y probablemente, habitaciones y dependencias situadas al este y oeste de este patio central.
Su nombre procede del nacimiento en la Aljafería de la Infanta Isabel de Aragón, que fue en 1282 reina de Portugal. Se ha conservado la alberca original del sur, mientras que la del frente septentrional, del siglo XIV, se ha cubierto con un suelo de madera. La restauración intentó dar al patio el esplendor original, y para ello se dispuso una solería de placas de mármol en los pasillos que rodean al jardín de naranjos y flores.
El palacio de los Reyes Católicos

Al palacio se accede subiendo la escalera noble o escalera de gala desde el patio de Santa Isabel, una monumental construcción integrada por dos amplios tramos con pretiles de yeserías geométricas caladas iluminada por ventanales de medio punto angrelados de menuda decoración de hojas y tallos de raigambre gótica e influencias mudéjares, rematados en croché sobre la clave de los arcos. En los escudos que hay en estas escaleras en algunos aparecen una granada y en otros no, puesto que la ciudad a la que se refiere fue conquistada mientras se llevaba a cabo la reforma.
Pozo de la Torre del Trovador

El pozo estuvo en origen abovedado, quedando restos de varias hiladas del arranque de la bóveda que probablemente fue desmontada cuando se construyó el Salón de Recepciones, aunque no hay que descartar que la cubierta ya estuviese perdida en aquella época, máxime cuando es factible que antes de acometer las obras del palacio mudéjar se rellenase el pozo con escombros, dejándolo fuera de uso.



Fotografia / Schroneko

